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Grandes detalles



A mi abuela Ita

Cuando estaba en el colegio
todo los miércoles iba a almorzar con mis abuelos.
Lo delicioso era que yo podía imaginar el menú,
y mi abuela lo convertía en realidad.

La recuerdo sentada frente a las ollas
(tenía una enfermedad por la que no podía estar mucho rato de pie),
con una mano que no he probado después.

Me hacía hamburguesas de verdad,
no como ahora que se compran congeladas
(de ella aprendí que lo importante en la cocina
no es demorarse poco sino el resultado).

Todo lo condimentaba con harto ajo,
porque según mi abuelo era bueno para el corazón.

Se preocupaba de tener lo necesario para que yo me hiciera banana split:
plátano, helados de chocolate, manjar y vainilla,
duraznos en conserva, caramelo líquido, crema chantilly
y salsa de chocolate.

Pero lo que la distinguía eran las arvejas.
Se esmeraba en hervirlas justo antes de llevarlas a la mesa,
para que no ser arrugaran al enfriarse.

Mi esperanza es llegar a tener algún día
esa delicadeza
en mi relación con los demás.

Ignacio

No había sitio para ellos


Muchas veces cuando leemos el evangelio se nos escapa el sentido de un pasaje al desconocer el contexto donde fue escrito. Con la expresión “no había sitio para ellos en la posada” nos imaginamos una especie de hostería con habitaciones particulares que estaban todas ocupadas, por lo que María y José –que por cierto, en ningún lugar dice que sea anciano como muchos imaginan(1)– no pueden arrendar una y tienen que buscar otro lugar, por lo que terminan en un pesebre (una cueva donde dormían los animales, que no es lo mismo que un establo). Pero “en las posadas palestinas, en realidad, siempre había sitio y a esa frase hay que darle un sentido diverso. La posada -el Khan- oriental, de ayer y aun de hoy, es simplemente un patio cuadrado, rodeado de altos muros. En su centro suele haber una cisterna en torno a la cual se amontonan bestias, burros, camellos, corderos. Pegados a los muros hay unos cobertizos en los que viven y duermen los viajeros, sin otro techo que el cielo en muchos casos. A veces pequeños tabiques trazan una especie de compartimientos, pero nunca llegan a ser habitaciones cerradas... A este patio se asomó José y comprendió enseguida que allí no "había sitio". Sitio material, sí. Jamás les dirá un oriental que no hay lugar. Amontonándose con los demás, siempre cabe uno nuevo. Lo que no había sitio adecuado era para una mujer que está a punto de dar a luz” (2).

Lo significativo, entonces, es que Jesús –que para el evangelio es el Hijo de Dios– no tiene un sitio propicio donde nacer. Una reflexión sobre la Navidad hoy en día nos debería cuestionar sobre quiénes no tienen un lugar adecuado en nuestro país. Sin ánimo de ser exhaustivo, sino solo desde lo que me brota al recordar el año, tengo la sensación que muchas personas sienten que no hay sitio para ellos:

- Los mineros, pero más que los 33 que han sido recibidos como héroes, los 31 que murieron en diversos accidentes durante el 2010 (y los 373 en la última década). No hay sitio para ellos.
- Más allá de las discusiones sobre la medición de la pobreza, hoy son 3.198.360 los chilenos que viven con menos de $64.134 al mes. Y más impresentable es que mientras el 20% más pobre recibe en promedio $31.582 por persona, el más rico gana $759.485. Para algunos no hay sitio, ¿de quién estaremos más cerca nosotros?
- Los afectados por el terremoto. Los que perdieron todo y vivirán al menos un invierno más en Campamentos sin que, salvo las promesas, les hayan explicado qué hacer. Y esto lo digo porque tengo amigos en Constitución que viven en mediaguas. No hay sitio para ellos.
- Los estudiantes a los cuales les cerrarán sus liceos y escuelas por razones económicas. Peor aún, los estudiantes que en los próximos años no logren entrar a los liceos de excelencia. En especial para ellos no habrá sitio.
- Y los presos, no solo los 81 que murieron en la cárcel de San Miguel, sino los 52.959 que viven en condiciones indignas en los presidios de todo el país. Para ellos no solo no hay sitio, sino que como sociedad les hemos construido un lugar inhumano y pareciera que cada vez queremos enviar más personas ahí. No había sitio para ellos.
- Esta lista, lamentablemente, puede ser interminable, ¿para quién más no hay sitio?

Ignacio Corcuera
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(1) Esto viene de una tradición medioeval, donde se lo representaba como un anciano.
(2) José Luis Martín Descalzo; "Vida y Misterios de Jesús de Nazareth"; Salamanca; 1990; Pág: 128-129.

Informe Valech

Cerca de 30.000 personas en Chile
fueron torturadas por el Gobierno militar,
el testimonio de esto se encuentra en el Informe Valech,
documento que hay que leer al menos una vez en la vida.


Detenido sin razón justificada,
fui llevado entre palos y empujones.
Testigos falsos declararon en mi contra.
Me condenaron por no apoyar al régimen.

Me desnudaron.
Abofeteado, una y otra vez, en medio de burlas.
Vendaron mis ojos y escupieron mi rostro.
Me golpearon repetidamente con una vara en la cabeza
mientras preguntaban: ¿quién fue?

Fui azotado en la espalda
-se divertían-
y coronado de espinas.


Ignacio

Rueguen por nosotros

Las putas tristes,
las putas descomunales,
las putas que hacen patria,
las putas que nunca se quejan,
las mujeres de vida alegre
cuyas vidas no son alegres,
las meretrices.

Las putas baratas,
las putas bíblicas,
las putas que necesitan lubricación,
las putas hijas de putas,
las putas redimidas
y recaídas,
las putas que alimentan con el sudor de su sexo a sus hijos.

Las putas caras,
las putas incondicionales,
las putas que no dan besos en la boca,
las putas que se pagan sus estudios,
las mujeres de la noche
no obstante trabajen todo el santo día,
las bataclanas.

Las putas ricas,
las putas fieles,
las putas obligadas desde pequeñas,
las putas que han probado todas las posiciones,
las putas despreciadas por sus hijos
que es el peor de los desprecios,
las putas que sufren fuera de su trabajo más que en su trabajo.

Las putas viejas,
las putas pomposas,
las putas que lo pasan mal,
las putas de burdeles,
las mujeres de vida fácil
cuyas vidas no son fáciles,
las golfas.

Las putas desgastadas,
las putas primerizas,
las putas que ya no ejercen,
las putas de plaza San Enrique,
las prostitutas con carné sanitario al día
aunque no se reconozca su profesión,
las putas que esperan inconfesablemente a alguno que las rescate.

Las putas golpeadas por sus clientes.
las putas golpeadas por sus cafiches,
las putas golpeadas por sus padres,
las putas golpeadas por sus hermanos,
las putas golpeadas por sus maridos,
las putas golpeadas por sus amantes,
las putas golpeadas por sus hijos.

Las putas extranjeras,
las putas cansadas,
las putas que les gusta el pico,
las putas del barrio San Camilo,
las putas que se sienten acogidas por la Iglesia
y las que no,
las rameras.

Las putas-travestis,
las putas despreciadas,
las putas que cobran sobre 150.000 pesos,
las putas de las esquinas comunes y corrientes,
las putas que más que otras presas
arriendan el oído,
las mujeres que por ser mujeres son tratadas como putas.

Las putas –todas las putas–
llegarán antes que nosotros al Reino de Dios.*

Ignacio

*Nota del Autor. Lo dice clarito Jesús en Mateo 21, 31: “En verdad les dijo que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que ustedes al Reino de Dios”.

Cansancio

Vengan a mí los que están cansados
y agobiados, y yo los aliviaré.

Lava mis pies, Señor,
que vuelven cansados de recorrer el mundo.
El barro seco ya hizo grietas de ellos.
Las piedras convirtiéronse en llagas.
En la hierba las espinas los han clavado.
Sobre el asfalto no han tenido tregua.

Lava mis pies, Señor,
que en ese gesto
tan humano,
tan divino,
me das fuerzas para volver a caminar.

Ignacio

Hora tercia


A ese hombre que vende en la calle:
no le conozco.

A esa mujer que se muestra en la esquina:
no la conozco.

A ese niño que pasa en los brazos de una en otra
(y de todas es hijo):
no lo conozco.

Y de nuevo escucho al gallo
que desde hace dos mil años no para de cantar.



Ignacio

Nota del Editor: este poema está inspirado en las negaciones de Pedro (Lc. 22, 54-62), pero también en la aparición de Jesús resucitado en el lago (Jn. 21, 15-19), donde le pregunta a Pedro tres veces si lo quiere. Este es el momento en que efectivamente Pedro es confirmado en su tarea de apacentar las ovejas (esa -y no otra- es su misión). Y sabemos que la cumple en Pentecostés, cuando a la hora tercia (las nueve de la mañana) anuncia a todos que Jesús ha resucitado. Por otro lado, también nosotros debemos preguntarnos cuándo negamos a Jesús.


Más pequeño


Por temor a que nos roben:
las manos en los bolsillos.

Para divertirnos:
algunas horas de televisión.

Por miedo a la delincuencia:
rejas y puertas bien cerradas.

Para “crecer”:
nos miramos el ombligo.

La universidad:
exclusiva para nosotros.

Y el mundo
–así–
cada vez se nos encoje más.


Ignacio

Piedra

Éstos son los nombres de los doce apóstoles:
el primero, Simón, llamado Pedro...

Me gusta que Pedro haya sido
cobarde, pendenciero y atarantado.
Seguro que en la última cena bebió más de la cuenta:
y así en Getsemaní se durmió.

No era más que un tosco pescador.
Tal vez por eso Cristo lo eligió.

Ni siquiera tras la Resurrección cambió mucho:
alguna vez Pablo lo tuvo que encarar.
Pero, finalmente muerto en cruz (¡y al revés!)
como su maestro, es testimonio para los demás.

Ignacio

Nota del Editor: la justificación bíblica de estos versos se puede ver en comentarios.

Impoluto


No tiene doblez.
Nada hay oculto en él.
Es realmente transparente,
nítido,
veraz.
No posee ningún secreto inconfesable.
Se alegra de ser absolutamente consecuente.

No tiene espesor.
Es –definitivamente– aburrido.


Ignacio

Alta traición


¿Quién te puso esa corona de oro y plata?
¿Quién cambió tus clavos por piedras preciosas?
¿Por qué si moriste en un instrumento de tortura
hoy lo usamos de adorno?
Y ese trapo que tapa tu desnudez y nuestra turbación,
¿quién lo colocó?
¿Quienes te han elevado a las alturas
si estabas clavado al suelo?
¿Por qué disfrazan tu gesto de dolor?

Pervertimos tu sacrificio:
¡Perdónanos, Señor!

Ignacio

La Nueva Alianza


Este mi dedo.
Este mi estómago.
Este mi ojo.
Este mi pie.
Este mi pulmón.
Este mi cabello.
Este mi intestino.
Este.

Es mi cuerpo.


Ignacio

Gábbata

Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo


Valles devastados, aguas turbias, colinas secas...
Y la culpa es de la serpiente.

Cuerpos mutilados, sangre a borbotones, olvidadas las sonrisas...
Y la culpa la tiene Eva.

Ciudades partidas, oídos mudos, los puños en alerta...
Y la culpa la tiene Adán.

Manos traspasadas, costado abierto, abofeteado el rostro...
Y la culpa la asume Dios.

Ignacio

Nota del Editor: Gabbata es el patio a las afueras de la casa de Poncio Pilatos donde Jesús fue condenado (Jn. 19, 13).

Muros


Los hombres levantan un gran muro.
Allí todo es forma, y te envuelve.
El movimiento hace que tus ojos se vuelvan locos.
Te sientes como si fueras tomado como un puñado de arena.

Puedes pelear internamente
mirando a los demonios que nunca descansan.
Entonces te das cuenta:
te encuentras atrapado en ti mismo.
Donde no hay salida a ningún lado.

Cuando rompes el muro
entras en el ser, puedes abrirte a los demás.
La paz no es solo aparente y descansas.
El nosotros es la verdad.

Puedes amar intensamente
gozando la belleza sencilla de estar.
Entonces te das cuenta:
se te ha regalado la plenitud.
Y la deseas compartir.

Ignacio

Mezcla

Mis pies no desean flotar:
han elegido el barro.
(La semilla germina y crece sin que el hombre sepa)

Mi espíritu no ha levantado el vuelo:
ansía bajar.
(Yo soy el camino, la verdad y la vida)

Mis manos han renunciado ser alas:
prefieren acariciar.
(Esto es mi cuerpo que se entrega por ustedes)

Ignacio

Nota del Editor
: las citas bíblicas están tomadas de Mc. 4, 27; Jn. 14, 6, y Mt. 26, 28-28.

Díptico 1: Ternura

A mi mamá.


Quiero estar de nuevo en tus brazos, madre,
como cuando me protegías del mundo
y bebía de la vida que brotaba de tus pezones.

Quiero que con cariño me vuelvas a enseñar a caminar
y que me levantes como lo hacías cada vez que tropezaba.

Quiero aprender nuevamente las palabras de tu boca
y repetir las plegarias junto a ti.

Quiero que me acojas, madre,
como lo hacías con los mendigos cuando tocaban nuestra puerta.

Quiero comer como antes de tu pan
que imitándote aprendí a compartir.

Quiero ver desde tus ojos, con paciencia,
la semilla de mostaza crecer y al jornalero podar la vid.

Quiero que me recibas, madre,
cuando baje
muerto
de esta cruz.

Ignacio


Nota del Editor: este poema está escrito inspirado en el cuadro de Guayasamin que tiene ese título.

Díptico 2: La Pietà


De nuevo en mis brazos, hijo mío,
como cuando eras un recién nacido
y mi pecho se estremecía ante tu llanto…

De nuevo en mis brazos,
como cuando eras bebé
y en mi seno germinaba la leche que te hacia crecer…

De nuevo en mis brazos,
como cuando de niño
ante una caída te recogía...

De nuevo en mis brazos,
como cuando eras joven
y pedías mis consejos…

De nuevo en mis brazos,
como cuando grande
sollozaste ante la tumba de tu padre…

De nuevo en mis brazos, hijo mío,
como cuando te bajaron de esa cruz…
¡Pero ahora estás vivo para siempre!

Ignacio

Peligrosa amnesia

Es tan fácil olvidar que naciste en un pesebre.
Es tan fácil olvidar que fuiste un desconocido carpintero.
Es tan fácil olvidar que no convertiste en pan las piedras
(pero sí el agua en vino).
Es tan fácil olvidar que nos enseñaste a no ser los primeros.
Es tan fácil olvidar que no te defendiste cuando te acusaron.
Es tan fácil olvidar que unas sábanas ordenadas en el sepulcro
fueron la esperanza de los que te seguían.
Y que te reconocieron recién cuando mostraste tus heridas.

Ignacio

Nota del Editor: las citas bíblicas están tomadas de Lc. 2, 16; Mt. 13, 54-58; Lc. 4, 3-4; Jn. 2, 7-9; Lc. 14-7-11; Mc. 15, 3-5; Jn. 20, 7-8; y Jn. 20, 19-20.

Misa de Navidad en la ex-Penitenciaria


Tensa espera. Esta Navidad tiene sabor a ayuno. “Peligro de motín”, nos advierten, y no quieren dejarnos pasar. Pero el capellán tiene más rango. Entramos al patio: Un ovalo vacío cercado de gritos. Las tarimas, el altar y micrófonos los instalamos con gran celeridad. A un costado el Pesebre. Las sillas esperan y se abren las rejas: nuestros corazones se detienen un segundo. Como avalancha arremolinados grupos de reos disputan por cigarrillos. Solo algunos se sientan.

En el nombre del Padre,
y del Hijo
y del Espíritu Santo...

Alcanzo a ver las duchas: ¡y a los presos en ellas!

Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto,
y dio a luz a su hijo primogénito,
y lo envolvió en pañales
y lo acostó en un pesebre
pues no había sitio para ellos en la posada...

Mientras tanto, los evangélicos, vestidos de traje, observan desde lejos.

Este es el cordero de Dios,
el que quita los pecados del mundo...

Algunos formando parejas caminan tomados de las manos, indiferentes a nosotros. Afuera se escuchan sirenas y trajín de gendarmes. Sin enterarnos la revuelta se inició en otra sección.

Hemos celebrado la Eucaristía...
¿Podemos ir en paz?

Ignacio

Nota del Editor. En la Navidad del 2000 los presos estaban haciendo huelga de hambre por algunas demandas, no dejaban entrar a nadie, pero aceptaron que se celebrara la misa.

Cinco

“Vayan a anunciar a Juan lo que están viendo...”

Vi tu rostro, y en tu rostro ardía el fuego.
Vi tu cabello, y de él fluía el viento.
Vi tus labios, y de tus labios brotaba el agua.
Vi tus ojos, y ellos sostenían la tierra.

Ignacio

Nota del Editor: Jesús no proclama la resignación sino que entregó su vida entera para que todos tengan vida.

Kairós

Dame un puñado de palabras
y déjame tallarlas.
¡Gracias a Rubén Morgado, por sus palabras!


Muchas cosas pueden ser hechas en serie.
Instantáneas, fugaces, automáticas.

El ser humano se hace a pulso,
requiere tiempo.
Misteriosa forma, una y otra vez forjada.

Ignacio

Nota del Editor. Kairós (en griego): tiempo propicio. Es diferente que el tiempo meramente cronológico. Preparar el camino al Señor, es decir, que nuestras vidas den fruto, supone este tiempo.